Evaluación de habilidades Parentales

Se entiende por “Habilidades Parentales” un conjunto de conductas de parte de los progenitores, necesarias para lograr una satisfactoria y sana crianza de sus hijos e hijas, durante el desarrollo, que parecen seguir una secuencia ordenada de interacciones en la comunicación parento-filial. Estas conductas pueden iniciarse desde el momento de la concepción o en un periodo posterior, y generan en la persona menor de edad, el desarrollo de un sentido de pertenencia y apego a un grupo familiar, además le proporcionan autoestima, seguridad, bienestar y un sano desarrollo bio-psicosocial. Esto, a su vez, redunda en un sentimiento de satisfacción en las figuras parentales. Estas habilidades son requeridas en todas las etapas del desarrollo humano, con las particularidades de cada edad, individuo y contexto.

Es importante tener presente que no existen padres, ni madres perfectos/as, y que lo que se busca es identificar el grado de reconocimiento, que cada progenitor, o figura parental, tiene sobre sus áreas fuertes y/o débiles en el ejercicio del rol, la actitud para buscar apoyo si éste fuera necesario, la existencia o no de balance entre las necesidades de la persona menor de edad y las posibilidades de los progenitores para resolverlas y, finalmente, la identificación de posibles factores de riesgo en la forma en que asumen el cuidado de los niños y niñas.

En materia de familia, el/la perito debe abocarse al análisis pormenorizado de las habilidades parentales con fines prácticos, para informar en los diferentes procesos legales que se gestan cuando los padres y madres no se ponen de acuerdo al ejercer sus responsabilidades parentales. Las áreas principalmente evaluadas en los procesos de custodia disputada se centran generalmente en la valoración de la personalidad y ajuste psicológico de los progenitores, las actitudes parentales o estilo educativo, el ajuste general de los hijos y su adaptación a nivel familiar, escolar y social, la historia y dinámica familiar, las relaciones e interacción paterno-filiales y el entorno familiar, escolar y social.

Tradicionalmente en los dictámenes psicológicos se ha recurrido al uso de instrumentos psicodiagnóstico elaborados en el entorno clínico, contando con dificultades para la extrapolación de sus resultados al ámbito forense, dada la alta distorsión motivacional en los participantes, la presencia de indicadores de desajuste psicológico en los progenitores asociados a la propia crisis o el agravamiento de los mismos, y la posibilidad de instrumentalización del dictamen de un progenitor contra otro en el litigio.

El objetivo esencial de la evaluación psicológica en los procedimientos de disputa por la custodia es realizar un estudio específico de las diversas dimensiones psicológicas positivas (capacidades intelectuales, habilidades personales, dimensiones más saludables) y de las mejorables (déficits, áreas problemáticas, dimensiones psico-patológicas) con la finalidad de asesorar y auxiliar la toma de decisión judicial.

La evaluación psicosocial en procedimientos de custodia disputada ha de incluir la valoración del desajuste psicológico parental, incluyendo aspectos tales como los antecedentes personales y/o familiares de trastornos psicológicos, trastornos asociados a la crisis matrimonial, incidencia en el plano familiar y laboral y abordaje psico-farmacológico si se ha precisado y relacionarlo con su posible influencia sobre las habilidades parentales concretas en cada progenitor.

La evaluación sobre el desempeño parental, en las funciones de su rol paterno o materno cotidiano, en las diferentes áreas y en cada una de las etapas en las que deben ejercer su autoridad, su orientación, su guía y el modelaje hacia la prole, puede realizarse empleando las siguientes técnicas:

  • La entrevista semi estructurada o estructurada.

  • De la observación de la interacción parentofilial.

  • La información o consulta de terceros familiares, amistades, compañeros/as, docentes.

  • La entrevista a la o las personas menores de edad involucradas.

  • La aplicación de test psicológicos, de ser estrictamente necesario.

Las “Habilidades Parentales” incluyen diversas áreas:

1. Destrezas de cuidado básico del hijo(a).

Habilidad para:

  • Dar, expresar y recibir afecto.

  • Escuchar activamente.

  • Para la comunicación verbal y/o no verbal.

  • Aceptar a los hijos y sus características positivas, negativas, especiales, diferentes.

  • La resolución de problemas cotidianos al interior de la familia: por ejemplo sobre el cuidado del niño cuando los padres no pueden.

  • El manejo del niño: destrezas para disciplinar, definir y aplicar limites conductuales adecuados. Balance entre estrategias positivas y negativas.

  • El cuidado físico y de la higiene.

  • Identificar necesidades de salud y de atención médica.

  • Dar respuesta ante situaciones de emergencia y seguridad.

  • Para seleccionar comida nutritiva.

  • Detectar situaciones de riesgo y buscar soluciones.

  • Para estimular el desarrollo intelectual.

2. Capacidad de autocontrol.

Habilidades para:

  • Estabilidad emocional.

  • Control de impulsos.

  • Percepciones adaptativas (intuición).

  • Juicio interpretativo positivo sobre las actividades de los hijos.

  • La autoevaluación en función de su rol parental: Reconocer debilidades y fortalezas.

  • Adecuado manejo de las emociones: formas de expresar el enojo, tolerancia a la frustración.

  • Nivel de cooperación- interferencia en función del nivel de desarrollo de los hijos.

3. Capacidad de manejo del estrés:

Habilidades para:

  • Dar estabilidad emocional.

  • El auto cuidado.

  • La relajación.

  • La recreación.

  • Establecer, mantener y acudir a las redes de apoyo social.

  • Estilo positivo de valoración del conflicto.

  • Tener un repertorio de capacidades de afrontamiento. (Centrado en el problema, en las emociones o evitante).

  • De organización financiera: para poder resolver las necesidades materiales del núcleo familiar.

4. Destrezas socio-cognitivas.

Habilidad para:

  • Contextualizar o darle una perspectiva a las situaciones cotidianas.

  • Posibilidad de análisis, reflexión y flexibilidad para ver otras opciones en la resolución de conflictos (negociación).

  • Expectativas apropiadas en relación con las capacidades reales del niño(a).

  • Balance de las metas de socialización del niño de acuerdo al contexto.

  • Visualizar en el hijo(a), posibles limitaciones y/o posibilidades de aprendizaje.

  • Habilidades de observación e identificación de posibles riesgos.

  • Auto eficacia y seguridad en el ejercicio del rol parental.

5. Capacidad de interacción social.

Habilidades para:

  • El manejo del conflicto.

  • Distinguir entre los conflictos de pareja y la relación parento-filial.

  • La resolución de problemas interpersonales.

  • La empatía.

  • La expresión y reconocimiento de las emociones.

  • La asertividad en los distintos contextos.

  • Destrezas para la iniciativa y el contacto social.

  • La interacción social.

 

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